lunes, 15 de septiembre de 2014

Me viste volver

Me verás volver
por la ciudad de la furia
donde nadie sabe de mí
y yo soy parte de todos
(La ciudad de la Furia-Soda Stereo)

La semana pasada todavía no había caído: el lunes iba a estar en Copenhage. De nuevo. Pero con mi amigo de toda la vida. Antes de seguir tenés que saber algo. Tengo la teoría, casi científica, de que soy un danés que por un tema de papeles tuvo que nacer en Buenos Aires, pero que en el fondo soy danés. Algunos dicen que es un delirio (todos). Pero bueno, yo creo que es así y es lo que cuenta.
La primera vez que estuve en la capital danesa había sido hace dos años y cuando me fui, esa mañana, no sabía cuánto tiempo iba a tardar en volver. Dios quiso que sólo tuviera que esperar dos años para volver a esta ciudad que tanto me maravilló.
Pero no quiero confundirte, porque no todo fue color de rosas. Para llegar de nuevo a Copenhage hubo un viaje de casi 3 horas de avión desde Madrid. Ok, es un viaje corto. Pero se te hace larguísimo si en la fila de adelante tenés a un "empresario" rompiendo las pelotas con su laburo y hablando sin parar tres horas con sus empleados sobre "productividad", "proyectos", "PBI", "empresa" y "capitalización". "Empresario" español: ¡NO NOS IMPORTA! En fin, además de esa educativa charla sobre administración de empresas también hubo tiempo para encontrar parecidos: un danés parecido a Tinelli y un chino parecido a Riquelme. Y por supuesto, también tuvimos la ocasión de jugar un truco a 10 mil metros de altura. En este caso, un truco gallo (gran chiste, reírse).

Finalmente aterrizamos pasadas las 5 de la tarde. El aeropuerto es bastante claro: estamos en el país más feliz del mundo. No, no es Burkina Faso al final. Parece que es Dinamarca.

Tras salir del aeropuerto, tomamos el tren y... nos perdimos. Así que preguntamos a dos aldeanas cómo llegar a nuestro hostel. Después de caminar más de 15 cuadras llegamos a nuestro destino. Las buenas noticias son que nos pasaron de una habitación de 6 a una de 4. Somos el 50% de la habitación y venimos del tercer mundo... nos van a tener respeto. La mala es que microsoft no me deja acceder a mi mail porque no le resulta normal que lo habra desde Dinamarca (LRPMQLRP). No me escriban al mail. No voy a poder leerlo.
Tras dejar nuestras cosas hicimos el reconocimiento de campo. Bueno, de ciudad. ¡Qué lindo volver a recorrer la peatonal Stroget! Volver a ver esos precios exorbitantes en coronas danesas. Tener que comer en un Burger King (y que encima de onda el encargado nos venda un menú que sólo es para chicos de entre 11 y 15 años). Pero bueno así es la vida de dos argentinos ratoneando en el primerísimo primer recontra primer mundo.
Por suerte hubo tiempo para volver al hostel y brindar con un pequeño vaso de Carlsberg en el bar...

3 comentarios:

  1. Lo acabo de agarrar a Yuri armando un bolso. Dice que tiene "cosas que hacer" mañana por la tarde...

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  2. Creo que está desayunando en la mesa del fondo. Ahora voy a fijarme.

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