Ein Verein
Hertha BSC
(Canción de la hinchada del Hertha).
Estando ya en Buenos Aires había tenido la idea. No podía pasar por Alemania sin ir a ver un partido de fútbol. En Madrid, charlando con Fabri, mi deseo cobró aun más fuerza. En Berlín era sólo cuestión de conseguir la entrada, lo cual hice el pasado miércoles.
Me gusta el fútbol. Es una parte mía. La cantidad de horas dedicadas a ir a la cancha o a ver algún partido por televisión (sin importar ni el país ni la competencia y mucho menos la importancia del mismo) son incalculables. La primera vez que fui a la cancha tenía apenas ocho años y desde ahí me volví adicto a este deporte. Pues bien, era una obligación ir a una cancha en Europa y vivir el fútbol a la europea.
En el camino al estadio pensaba por dentro, cuál sería el equivalente germano para "Vamo' a quemar los ranchos e' la Ribera, vamo' a pegarle a Boca hasta que muera". ¿Entrará la barra al grito de "Llegan los Borrachos del Tablón?". ¿Cuando el equipo sale a la cancha se entonará algo similar a "Hertha mi buen amigo esta campaña volveremo' a estar contigo"? Debí interrumpir todas estas preguntas que me inquietaban cuando el subte, imprevistamente, dejó de funcionar y fue necesario buscar uan vía alternativa para llegar al Estadio Olímpico de Berlín. Me acerqué a un grupo de hinchas del Hertha y les pregunté cómo llegar a la cancha, a lo que me dijeron que
En el camino, en tren, me ponen al corriente de la situación del Hertha y hasta me entero de que Otto Rehagel es el técnico del equipo. El mítico Otto Rehagel, cuyo hito en la historia de este deporte lo logró en el 2004 cuando salió campeón de la Eurocopa con Grecia, practicando un fútbol acorde a la filosofía de ese país: estóico. Ese equipo de Grecia pateaba una vez al arco por partido, convertía y luego se dedicaba noventa minutos a colgarse del travesaño y defender la ventaja con uñas y dientes.
Llegamos al estadio y mis anfitriones me invitan una cerveza. Dentro del playón aledaño a la cancha nos cruzamos con hinchas del Wolfsburgo, el rival de hoy. ¿Cómo? ¿Nadie los corre? ¿No les van a robar las camisetas? ¿Es normal esto? Fútbol de primer mundo. A los pocos metros debemos separarnos. Ellos eran socios del club y debían ingresar por otra puerta, por lo que nos saludamos y deseamos un triunfo en el partido de hoy, ¿o acaso algo más importa? El ingreso es algo lento, ya que los cacheos son estrictos. Una vez que los supero el partido está por empezar por lo que subo las escaleras corriendo. Casi siempre que voy a la cancha subo las escaleras corriendo, un poco por ansiedad, otro poco por nerviosismo y tal vez por la alegría que me produce entrar a la tribuna y poder ver el verde césped una vez más. El escenario en el que nacen las leyendas.
El Hertha está comprometido con el descenso. No puede regalar más puntos. ¿A qué equipo me hace acordar? Además, si desciende, la próxima temporada no va a haber ningún equipo de la capital en Primera División. Es decir, la Bundesliga perdería al equipo más importante de la capital. ¿A qué equipo me hace acordar? A los trece minutos el Hertha se pone en ventaja, tras un rebote en el arquero, el delantero que acompañaba la jugada la empuja. 1-0. Todos contentos. Grito el gol como si fuera uno más. Luego, se pierde el segundo gol en un par de ocasiones. El equipo está jugando bien, justifica la victoria parcial, puede ser un envión anímico importante si gana y para darle un toque más de heroísmo al asunto cae un poco de nieve. Pero... el Wolfsburgo patea dos veces al arco en todo el primero tiempo. En la primera, tras un centro, el defensor del Hertha se hace un gol en contra. Después el nueve de ellos define bien. De 1-0 a 1-2. Sólo llegaron dos veces y metieron dos goles. Cuando no está pa' uno, no está pa' uno. ¿A qué equipo me hace acordar? De yapa, el árbitro pita siempre en contra y las divididas son todas para el rival. ¿A qué equipo me hace acordar?
El segundo tiempo es emotivo. El Hertha está obligado a ir por el empate, pero sabe que queda siempre al filo del tercer gol. El centrodelantero del Hertha tiene una chance inmejorable, corre quince metros solo con pelota dominada, queda mano a mano con el arquero y torpemente le patea al cuerpo. Era el empate. No lo fue. ¿Sabés qué pasó en la siguiente llegada del Wolfsburgo, no? Sí, 3-1 y el triunfo va a ser de los visitantes, que inclusive tienen tiempo para marcar un gol más con una gran definición de Helmes (autor del segundo gol) y así desatar una catarata de insultos de los berlineses.
Se perdió. Ahora queda hacer cuentas y ver cómo le fue a los rivales. Cuando River peleaba por no descender, la hinchada solía sacar pecho por su resistencia y cantar "No alcanzan las tribunas, no alcanzan las entradas, les demostramos lo que es River en las malas". Los del Hertha podrían empezar a aprender esa canción. Ahhh, ya sé a qué equipo me hace acordar el Hertha.
