Si llegaste hasta este blog o sos amigo mío, o yo te sugerí que lo visitaras o sos de mi familia. No importa, sea como sea seguramente vas a estar al tanto de que pateé el tablero y el cambio que quería para mi vida emergió en forma de viaje. Sí, por sesenta días ya no voy a estar en los lugares que suelo frecuentar ni en la ciudad de siempre sino que estaré recorriendo el Viejo Continente.
¿Qué me llevó a esta decisión? No lo sé, o tal vez sí y son muchas cosas para exponer en unas pocas líneas. Durante dos años tuve que ir de lunes a viernes a un trabajo que no me gustaba y en el que tampoco me sentía valorado (¿la misma historia de muchos argentinos, no?). Bueno, tal vez no sea el único, pero lo que me diferencia es que aprendí a no quedarme de brazos cruzados quejándome porque eso no resuelve nada. Así que tomé una decisión, contando también con el aliento y respaldo de muchos amigos que me dijeron que era le decisión correcta.
El itinerario está armado: primero Madrid (a la casa de mi amigo Fabri), luego a Berlín en donde estaré un mes estudiando ese idioma que aprendo desde hace dos años y de allí la gran aventura nórdica que incluye Dinamarca, Suecia, Noruega y también Inglaterra. Así que, si tenés tiempo y ganas, te invito a sumarte a este viaje, a conocer mis vivencias, a saber cómo estoy, a experimentar mis sensaciones a través de mi blog.
Ah, me olvidaba. Tal vez te estés preguntando ¿quién es Roy? ¿Por qué el blog meciona a un tal Roy? Bueno, Roy es mi compañero de viaje. Como te dije antes, tuve que trabajar dos años en algo que no me gustaba. Sin embargo, de ese lugar rescaté mucha gente de buen corazón y personas que se convirtieron en mis amigos. Uno de ellos, César, un día trajo un extraño muñeco de un gallo a la oficina con la promesa de que era un talismán mágico que espantaba las llamadas. Inexplicablemente el gallo cumplía día a día su cometido y se convirtió en la mascota de nuestro grupo. Unos días antes de que partiera, César me confirió una misión: llevarme a Roy a mi viaje. Fue así que supe que en el recorrido habría un segundo integrante, que aprovecho para presentar en sociedad.

Qué fotogénico Roy! Y tiene cara de buena onda, seguro que es buena compañía.
ResponderEliminarYo me compré un ovillo de lana, mañana empiezo con la bufanda.