martes, 27 de marzo de 2012

El primer día de clases

Es cortés y muy galante
Educado por demás
En su escala de valores
Lo primero es estudiar
(El Estudiante-Los Twist)

El primer día de clases siempre resulta ser algo especial. Es el fin de una rutina y el inicio de otra,
y la mia comenzaba a las 13:15. Pegado a mi computadora, Roy me miraba con cierto descontento
porque ayer no lo había sacado a pasear. Le pedí perdón y le prometí que hoy sí vendría conmigo.
Decidí preparar mi desayuno en el departamento en lugar de comprarlo afuera. Preparé el peor café con leche
de mi vida y lo salvé robándole un poco de canela al dueño de casa (je je, el crimen perfecto). Luego
guardé a Roy en la mochila y me dirigí hacia la Isla de los Museos.
Tras cerca de veinticinco minutos de caminata bajo un frío y nublado cielo berlinés llegué al lugar indicado.
La isla cuenta con cuatro o cinco museos, por lo que no iba a tener tiempo de visitarlos todos. Mi primera
opción fue el clásico Pergamon Museum en el que se exhiben piezas arquitectónicas y artísticas de la época
clásica además de un vasto muestrario de alfombras persas.
Luego llegó el turno del Neues Museum en el que pude apreciar un sinfín de objetos del antiguo egipto mientras
por dentro se me venía a la cabeza el disco Powerslave de Iron Maiden y la canción que da nombre a
ese disco, sí, también te educo musicalmente. Una vez afuera del recinto, Roy tuvo tiempo de jugar con
las estatuas y quedó flechado al ver por primera vez una mujer desnuda.

Terminado el tiempo de esparcimiento me apuré para llegar a clases. Como tenía hambre paré en el
pequeño negocio de un turco y me comí un Döner, una especie de burrito pero proveniente de Turquía.
Cuando el vendedor se enteró que yo venía de Argentina sólo una palabra salió de su boca: "Messi".
Reconozco que nunca me cayó bien Messi, más allá de que es el mejor jugador de todos los tiempos,
pero lo importante es que se ha convertido en una llave para abrir puertas en el mundo. Argentina=Messi.
Diego, estemmm... la tenés adentro.
Con el tiempo justo llegué a clases y ahí observé, con mucha sorpresa, que me habían asignado el
nivel B 1.2, es decir, un nivel superior al que me imaginaba o al que debía cursar. Imagino que la gente
que maneja el instituto sabe más de alemán que yo, pero me gustaría preguntarles con respeto:
¿están drogados?. Sí, por si se acuerdan, el coreano mencionado en la precedente historia está
en mi clase. Así, tras más de cuatro horas de alemán la clase llegó a su fin y pude regresar al
departamento. Roy permaneció durmiendo en mi mochila y me pidió que por favor no lo llevara
más a clases. Es una promesa mi querido amigo.

4 comentarios:

  1. Justo el Pergamon y el Neues Museum son los dos museos que conozco.
    Qué vago Roy!

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  2. Pd: Me tenés que dar el llavero, por insistencia.

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  3. Se ve mal!!!! No sé qué pasó!
    Bueno, por insistente te llevo un llaverito berlinés. Cancelo el Porschito que pensaba comprarte.

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  4. Pensé que el llavero era para las llaves del auto, precisamente.

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