lunes, 26 de marzo de 2012

Otro ladrillo en la pared

Calles inteligentes
alemanas para armar
(Queso Ruso-Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota)

Los Simpons han influido en mi vida. Con tiernos cinco años comencé a ver esa serie y no tengo duda alguna de que, en algún punto, me han formado. Por eso mismo, pensar que iba a estar viviendo en el departamento de un ignoto alemán me remitió automáticamente a ese capítulo en el que Bart viajaba a la campiña francesa y, lejos de encontrarse en un castillo francés, era sometido por dos campesinos que lo obligaban a trabajar día y noche cosechando uvas. Por fortuna nada de esto ocurrió y la habitación que recibí es inclusive más cómoda de lo que me esperaba. Caí rendido en la cama tras un largo viaje desde Madrid y una agitada travesía para llegar al edificio.
A las once de la mañana berlinesa abrí mis ojos y me puse en marcha. Le pregunté a Michael (mi ainfitrión) cómo debía llegar al Göthe Institut (podrían coparse y hacer algún canje por la publicidad) y me lo indicó en un mapa. Me encontraba a tan solo quince cuadras, que caminé al ritmo de Los Redondos. Mientras tanto pensaba, "¿habrá alguien más en Berlín escuchando al Indio? Debo ser el único.
Una vez allí el cronograma del día indicaba un examen de nivel. Setenta preguntas de multiple choice para determinar cuánto alemán sabía y a qué grado me iban a mandar. Examen jodidísimo. Debo haber quedado en mitad de tabla. Luego la parte oral, en la que me siento junto a un coreano. ¡Qué pequeño es el mundo! La chance de que en nuestras vidas nos hubiesemos cruzado ya de por sí era baja. De que nos cruzáramos en Berlín era mínima. Y ahí estábamos los dos, balbuceando palabras en alemán ante la examinadora.
Pasada la tortura decidí dar una vuelta y lo primero que emergía frente a mis ojos era la Torre de televisión. Tras media hora de contemplación de la ciudad, y once euros más pobre, continué mi travesía. Le pregunté a una amable señora cómo llegar a las Puertas de Brandeburgo, para mí el monumento más representativo de la ciudad y en el que más ganas tenía de tener una foto, y me respondió que era un tanto lejos, que debería caminar cerca de quince minutos. "Señora, de donde yo vengo eso no es nada", pensé más sólo atiné a decir "Iche laufe gern" (me gusta caminar). En el horizonte comencé a vislumbrar el imponente monumento y cierto amor y respeto por Berlín comenzó a recorrer mi cuerpo. Me sentía visitante por el idioma pero local por la belleza de la ciudad.
Hubo tiempo también para conocer el Reichstag por fuera, ya que para la excursión hace falta pedir turno y por lo tanto lo haré el viernes (debí haber escuchado a la señora en lugar de decirle que nadie le enseña a Gabriel). Minutos más tarde me dirigí a ver uno de los sectores del Muro de Berlín que aun sigue en pie, al Museo del Holocausto que se encuentra enfrente y por último al Check Point Charly. Allí se marca el punto fronterizo entre el berlín soviético y el occidental. Entre la barbarie y la civilización. Entre ellos y nosotros. Entre... perdón señor Juez, me dejé llevar, prometo que no volverá a pasar. Así, cansado y agotado, aunque muy feliz, me arrastré por cuarenta cuadras de nuevo a mi departamento en Berlín (¡qué bien se oye!).
Por último, para que este sitio sea la página de habla hispana más visitada del mundo he analizado dos posibilidades: o proveer pornografía o realizar un sorteo entre los lectores. Dado que estoy en tratativas con una productora triple X llamada "Trolas entangadas" voy a optar primero por el sorteo. El primero que sea capaz de explicar el chiste de esta fotografía se lleva un bonito llavero de Berlín. Para poder explicarlo hay que poseer una de las siguientes virtudes: o saber alemán, o saber filosofía o saber manejar el traductor de Google.

9 comentarios:

  1. Te falta explicar el chiste además de expresarme tu deseo de tener el llavero. Por lo visto el concurso no despertó la competencia feroz que se esperaba.

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  2. Si bien fue Nietzsche el primero en sentenciar que "Dios ha muerto" (en alusión a que la humanidad había superado ya la idea historica de "Dios") sólo Dios (dentro del paralelismo oximorónico que propone el chiste) tendría la última palabra sobre la muerte del filósofo nihilista, generando así un claustro de sentido inescapable donde, quien desacredita la existencia del creador primigenio, ocupando momentánemente su lugar cósmico con tal acto, termina quedando atrapado como eslabón de la misma cadena de sentido que termina por someterlo a la voluntad inescapable del segundo, quien tal como propone el chiste, ha sido siempre EL PRIMERO. FUCK YEAH!

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  3. Si es posible, que el llavero tenga el osito de la Berlinale ;)

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  4. Se terminó el concurso. Por ser los dos más fieles seguidores y partícipes de mi blog, hay llavero para ambos.
    El que no participó que se joda. Y el que ni conoce la página no sé cómo logra llevar la vida a cuestas.

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  5. Caradura! Te ganaste ese llavero como te ganaste el premio de Quality de Febrero: Choreando! Devolvé la bolsa Vicky!

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  6. acabo de enterarme del blog...
    Voy hacer una fiel seguidora solo porque me gusta como redactas!! :)

    Espero que sigas de 10!
    Besos de la otra civilización

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