domingo, 25 de marzo de 2012

Tschüs Madrid, Hallo Berlin!

¿Qué voy a hacer, con tanto cielo para mí?
Voy a volar, yo soy un bicho de ciudad
(Bicho de ciudad- Los Piojos).

Cuando me encontraba en Buenos Aires y oía hablar de Madrid, automáticamente dos cosas se me venían a la cabeza. Primero Fabri, mi amigo que se fue a vivir a esa ciudad y segundo, sin lugar a dudas el Real Madrid. Ese club representa todo lo que me gusta de un equipo de fútbol: poderoso, ganador, ofensivo, protagonista en cualquier cancha. Claro que no voy a negar que lo puteé hasta el cansancio el día que se le ocurrió perder la Intercontinental justo contra los bosteros. Pero bueno, cicatrizó esa herida y hoy en día cuando de fútbol español se trata, siempre voy por el Madrid, lejos de subrime al exitista tren que va, lleno, para Barcelona.
Por este motivo, una cita obligada era sin dudas ir a conocer el Santiago Bernabeu. Siendo ya la una del mediodía, Fabri, Roy y yo partimos al estadio del club más ganador de España. Tras abonar la entrada, el tour comenzó con el acceso a las tribunas y luego un paseo por el salón de los trofeos, en el que quedó plasmado el aporte de futbolistas surgidos en River como Saviolita, Solari o Higuaín. ¿Los demás qué aportan? Ah, nada. Sí, soy de River. ¿Cuál hay?
Por último, tuvimos también el placer de sentarnos en el banco de suplentes, ese en el que Mourinho da show en cada partido. Sos bienvenido en Núñez cuando quieras.
Terminado el paseo madridista, fue hora de volver al departamento y tras un ligero almuerzo (en realidad nos clavamos varias porciones de pizza) salir para el aeropuerto. Ir a Berlín solo me hacía sentir como Martin Sheen cruzando el río Nan Dang sobre una barcaza obsoleta en Apocalipsis Now. ¿Cómo voy a llegar a destino una vez aterrizado? Si bien no se trataba de asesinar al Coronel Kurtz, el objetivo de llegar sanos y salvos a la dirección asignada parecía tener sus complicaciones. Aterrizo a las once y media pasadas en una fría Berlín. No sé qué tren debo tomar para salir del aeropuerto y allí un alemán me da las indicaciones necesarias y hasta me ayuda a comprar el boleto. Me lo mandó mi ángel de la guarda, no tengo dudas.
Sin embargo, aparece el primer problema: debo bajarme en una estación, tomarme un colectivo y combinar con otra línea ferroviaria. Gabi Gabi Gabi, huevo huevo huevo. No queda otra. El colectivo llega y le explico al chofer, mapa en mano, la complicada combinación que debo realizar. Me dice que suba y no me cobra boleto. La suerte corre a mi favor. Al llegar a la neuva estación no sé ni qué línea tengo que tomar ni dónde tomarla. Le rompo las pelotas al primer alemán que se me cruza y me dice que él va para el mismo lado, que lo siga y que me baje una estación después (otra vez el ángel, ya le debo dos). Finalmente, me bajo en la estación correcta y, taxi de por medio, llego a la tierra prometida. Wilkommen!

7 comentarios:

  1. Obviamente, Roy se roba la foto. Está muy linda.
    Y viste qué amables los berlineses? :)

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  2. Es cierto, los berlineses (hasta ahora) son hospitalarios. La próxima crónica va dedicada a vos que sos la usuaria más activa de este blog! Besooo

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  3. Genio! Lo llevaste al Bernabeu nomás! La foto se lleva todas las palmas. Abrazo grande Gabín!

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  4. Te dije que a Roy lo iba a sacar a pasear y no he fallado. Larga vida al gallo Roy!

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  5. CI RU JA!!!!!!!!! ya te extrañamos...

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  6. Jajajajja, tu experiencia en Berlín fue muy parecida a la mia la primera vez que llegué sola a Munich( era la segunda vez que iba)justo eldía que llegaba mi amiga comenzaba su nuevo trabajo así que nadie podía recogerme en el aeropuerto. Llegué a Munich una noche de agosto vestidita para los 43º que dejé en Sevilla y me encontré 9º berlineses...tenía que llegar a Regensburg, una ciudad que está a una hora de Munich, asi quehabía que coger el metro en el aeropuerto, el tren hasta regensburg y el autobus hasta la casa :-o me parecó mucho para una sola noche así que mi plan era salir del aeropuerto, llegar al Hostel y a la luz del día seguir mi camino...comprar el billete de metro es toda una odisea, nohe visto nada mas complejo que esas máquinas alemana, un angel de la guarda alemán, como tú dices, me compró el billete y me explicó donde debía bajarme, al llegar a mi destino preferí coger un taxi para llegar al hostel, me monté y se paró al final de la calle!!!! el taxista alemán riéndose me dijo que me regalaba la carrera(si hubiera sido un taxista sevillano y un turista alemán le habría cobrado 10€ por el paseo hasta el final de la calle) a la mañana siguiente todo fue mas fácil, además encontre a Fernando, un mexicano que me dejó montadita en el tren rumbo a Regensburg!!! ME ENCANTA TU BLOG!

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    1. Me alegro que te haya gustado el blog. Fue muy divertido hacerlo y es reconfortante encotrar gente a la que le parece entretenido (esa era la idea). Un beso y mucha suerte.

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