domingo, 8 de abril de 2012

El día después de mañana

Deep beneath the cover of another perfect wonder
where it's so white as snow
privately divided by a world so undecided
and there's nowhere to go
(Snow-Red hot chili peppers)

¿Qué es eso que cae desde el cielo? No puede ser, no lo puedo creer. ¡Está nevando! Está zarpadamente nevando en Münich y tengo programada una excursión a Dachau, el famoso campo de concentración. ¿Hay acaso alguna postal más deprimente que un campo de concentración y nieve? Falta únicamente que en la entrada haya un violinista tocando alguna triste melodía para tornar la situación aun más angustiante.
Remera de manga corta, remera de manga larga, pólar, bufanda, campera, gorro de lana, guantes. No, los guantes quedaron en Berlín. Bueno, botas de nieve. No, no tenemos. ¿Y por qué no tengo botas para la nieve? ¡Porque en Buenos Aires no nieva, boludo! Lo más abrigado que pude, partí del hotel con rumbo al punto de encuentro del cual salía la excursión combatiendo contra una intensa tormenta de nieve, igualito a Dennis Quaid yendo a buscar a su hijo que estaba encerrado en un biblioteca de Nueva York. Sintiéndome como Rocky entrenando en la montaña para enfrentar a Iván Drago logré llegar a destino y derrocar al comunismo. Ah no, en lo último no tuve nada que ver.
S-bahn (tren) y bus (bus) de por medio, llegamos al campo de concentración de Dachau, que funcionó desde 1933 a 1945 y ahora ha sido reconvertido en un centro para la memoria. Apenas algunas barracas han quedado en pie para dar cuenta de lo acontecido, ya que la mayor parte de ellas ha sido destruida. Si te estás preguntando qué es lo que se puede ver, cualquier semejanza con "La lsita de Schindler" no es ni a palos una coincidencia, por lo que no es necesario ahondar en el tema. Pasadas las dos y media de la tarde estábamos de vuelta en la estación central de Münich y hubo tiempo para una última vuelta por el centro de la ciudad y sacarme alguna foto con las múltiples estatuas de leones que puede uno encontrarse.
Por último voy a dejarles los dos consejos gastronómicos de München para que no se pierda aquel que la visite: el bäckerei Rischart que me proveyó de buenos desayunas y exquisitas merienda y si cotiza en bolsa voy a comprar alguna que otra acción y el restaurant Ratskeller que funciona todo el día y se puede disfrutar la más típica y sabrosa comida alemana. A ver si hacemos algún tipo de canje para la próxima...

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