dijo y me conquistó
de esa miel no comen las hormigas
(Un poco de amor francés-Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota)
Me levanté con un gran interrogante: ¿qué voy a hacer hoy? No tenía nada programado, no había clases, no sabía a dónde ir. Tras desayunar, me calcé la ropa deportiva y la campera rompevientos y salí a correr a la plaza que se encuentra a tan solo cuatro cuadras de donde vivo. Una hora a ritmo sostenido y musicalizado gracias a mi mp3 (nunca salgo de casa sin él). Volví a bañarme, miré el mapa de Berlín y resolví a dónde ir: es un buen momento, diría Mariano Closs, para ir a visitar el museo de la Bauhaus. La Bauhaus había sido uno de los tantos contenidos que había estudiado en la carrera (Ciencias de la Comunicación) así que era una buena oportunidad para presenciar y ver con mis propios ojos eso que tanto leí en hojas de apuntes.
Para quienes este nombre no les dice nada, se trata de una escuela de diseño cuyo objetivo principal era la sencillez y la economización de los materiales y de la forma al momento de diseñar. Esta escuela permaneció abierta desde 1919 a 1933.
Trivia: ¿Adiviná quién cerró a la Bauhaus? Pista: usaba un bigote muy particular y le gustaba saludar levantando su brazo derecho.
Me debo estar volviendo berlinés. Otra explicación no hay. Si no, no se entiende que tomarme el subte ya no me parezca una linda aventura ni mire a las estaciones con asombro sino que me rompa las bolas saber que todavía faltan varias paradas para arribar. Además, por algún extraño motivo, los fines de semana el subte no hace el recorrido entero, sino que llega hasta una estación (Potsdamer Platz) y para continuar hay que ir a pie a la estación siguiente (Mohrenstasse), ya que el tren vuelve a la terminal y la única manera de continuar el camino es yendo a la otra estación. Pese a que no lo entiendo y me parece absurdo, imagino que debe ser algo lógico, práctico y calculado, si no los alemanes no lo harían.
El museo de la Bauhaus es pequeño, como no podía ser de otro modo. En él hay una colección de sillas de todas las épocas, fotografías de los fundadores de la institución, un ajedrez con piezas tan
Por último veo que enfrente del museo está el edificio de la empresa KPMG, la misma que hace dos años Passarella contrató para realizar la auditoría de la gestión Aguilar. Pienso en acercarme para tocarles el timbre y preguntarles cómo va la auditoría, ya tiene que estar lista y podremos enviar a la cárcel a quien corresponda. A esta altura debería ser un trámite nomás. Ah, es domingo, está cerrado, no hay nadie. Bueno, Aguilar puede respirar tranquilo, estuvimos a punto de hacer justicia.
Che, y Roy??
ResponderEliminarSe enojó porque no lo llevé a la cancha y no quiso venir. Hoy lo saco a pasear de nuevo.
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