that there's a reason, how things turn out;
while things are changing from day to day
I'll keep this feeling with me all the way
(Superstitious-Europe).
Cuando me desperté ya estaba solo en la habitación. Los tres brasileños se habían ido y el alemán estaba ordenando sus cosas para partir. El grupo que me había acompañado a disfrutar de esta ciudad se había desarmado y había que salir a caminar las calles solo, una vez más. Tomé mi pase a los museos que había adquirido ayer y me apersoné al más cercano al hostel. Estaba cerrado. Sí, los museos abren todos los días menos los lunes. Bueno, me quedan otros tres más para probar suerte... No, repito: los museos cierran los lunes.
Descartada la posibilidad de visitar los distintos museos de la ciudad me dirigí al centro. La opción más atractiva era un paseo en barco por los canales de la ciudad. La opción era atractiva, su precio no tanto. Pero bueno, ya estamos en el baile así que sólo queda bailar. Faltando media hora para que zarpara la pequeña embarcación, me senté en un banco en el puerto esperando la llegada de la misma. ¿Qué hacer en media hora para pasar el tiempo? Sin ningún tipo de expectativa prendí mi MP3 y me propuse disfrutar de la radio sueca. Sí, ¿por qué no escuchar también qué escuchan los suecos? En el 103.1, donde suelo escuchar Vorterix, hay música clásica. Sigo pasando el dial sin encontrar nada interesante cuando escucho los acordes de Sultans of swing, el clásico de Dire Straits. ¡Luego suena Europe! con Superstitious. Europe puede no vivir en las remeras de los jóvenes ni en la memoria de los viejos, pero mientras suene en una radio de Gotemburgo, vivirá por siempre.
Superada la emoción por haber encontrado una radio rockera, me subí al paseo en barco para recorrer los canales de la ciudad y aprender, guía mediante, datos de la historia gothemburgués, tales como la construcción de una muralla para defenderse de Dinamarca y Noruega. Veo que no se llevan muy bien en la zona. El viaje en bote sería rutinario si no fuera porque en algunos tramos es necesario sentarse en el piso del bote dada la baja altura del puente, así que casi cuerpo a tierra es necesario proteger la cabeza.
Tras cincuenta minutos de viaje, la excursión llega a su fin. Es la última realizada en esta ciudad. Si me quedó algo pendiente será la próxima vez. ¿Hay próxima vez, no?
¡Qué sea rock nene!
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