algo me dice que no voy a perder
acelerá, rompete vos
esta carrera es contra mi corazón
(TC-Tristemente Célebres)
La mañana comenzó auspiciosa en Munich, sobre todo porque descubrí por qué hacía tanto frío en la habitación: la ventana estaba abierta. Una vez resuelto ese detalle tomé el mapa y marqué el punto al que sí o sí debía ir: el BMW Welt (Mundo de BMW), que se encontraba en la entrada de la ciudad, por lo que habría que hacerse amigo del transporte público muniqués (por más feo que suene ese es el gentilicio). Un subte, combinación y media hora después estábamos en el lugar deseado.
En 1918, BMW produjo su primer motor de avión. Sí, la famosa marca de autos en sus orígenes se dedicaba a la aviación, por eso su logo son las aspas de avión. A partir de ahí comenzó un crecimiento y una diversificación en la producción que lo llevaron a ser la marca que es hoy en día. Y yo, junto a Roy, estaba ahí para ver autos y coupés sin reparos, alegre como un niño en una juguetería o un asesino serial en una armería. Mejor quedémonos con la primera analogía. En el
Pasado el museo, recorrí la zona olímpica en la que se llevaron a cabo los Juegos de 1974. Así pude visitar el Estadio Olímpico, la pileta olímpica, el lago olímpico y demás locaciones olímpicas. No pregunté si el baño también era olímpico, aunque imagino que sí.
Ya siendo las dos de la tarde fue tiempo de reponer energías con unas tradicionales Wissburst (salchichas blancas) y un pretzel. Sí, el estereotipo de la comida alemana viéndose realizado. ¿Cuál es el estereotipo político con el que se caracteriza a los alemanes? Ah, sí. Después de almorzar fui en un tour guiado por los orígenes del Nacional Socialismo en München, la ciudad en la que se originó ese movimiento. En las dos horas de recorrido visitamos diversos edificios que en algún momento fueron oficinas del Nazismo y las SA y que ahora son tiendas de computación, hoteles y demás locales que borran su historia. A diferencia de Berlín, en donde la historia está expuesta en cada esquina, Munich oculta su pasado, o al menos ese, por lo que fue necesario revolver un poco para poder conocer los orígenes de un tal Adolf.
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