sábado, 14 de abril de 2012

Haciendo camino al andar

Sin rumbo fijo hacia adelante voy,
andar andando solo andando
por andar
llevar mi vida acelerando sin pensar en regresar,
o en detenerme
(Convide rutero-Almafuerte)

El último fin de semana berlinés tenía que arrancar bien temprano. Ocho de la mañana y arriba, para desayunar primero y ponerme a estudiar después. Simulacro de examen, reglas sintácticas, repaso por las clases, palabras nuevas aprendidas, conjugación de verbos, examen oral, etc. De reojo miro un libro de ingeniería naval... ¿será más difícil que aprender alemán? ¿Cómo se dirá "propela" en alemán? No, me estoy desenfoncando de lo importante. Sigamos estudiando. El examen consta de tres partes: una escrita con algunos ejercicios de completar y la obligación de escribir una carta (en alemán, obvio), otra parte de escuchar unas grabaciones y tener que responder verdadero o falso (Richtig oder Falsch) a algunas preguntas y por último el examen oral. Según el simulacro de prueba que tengo en mi poder, un posible tópico sería "Viajes". Simple. Concreto. ¿Por qué tengo la sensación que a mí me va a tocar "Principales críticas del existencialismo alemán heideggeriano al espíritu iluminista?".
Siendo las dos de la tarde es momento de obedecer al estómago y hacer un merecido break. Sin mucha noción de a dónde ir o dónde comer, me dirijo hacia dónde me guíe mi intuición, que me dice que puede haber algo que aun no haya visitado. Sí, Bebelplatz, allí estudiantes nacionalsocialistas (cuándo no)
incendiaron libros prohibidos por el régimen. Bueno, hacia allí vamos y comemos por la zona. Tras más de veinte minutos de viaje, desciendo en el lugar indicado. ¿Este es el lugar indicado? ¿Y no hay alguna estatua? ¿Algún monumento conmemorativo? ¿Sólo esta placa en el piso? ¿Casi media hora viajando para ver una placa? Para que veas que soy buen perdedor aquí te dejo la foto de la placa así podés disfrutarla sin moverte de tu casa.
Bueno, la placa no fue lo emocionante que pudo haber sido. Todavía queda el hecho de que me falta almorzar. Camino por el lado de la avenida Unter den Linden, la más importante por la gran cantidad de puntos turísticos que hay en ella. Tras comer un rico sandwich de pescado (sí, leíste bien) pienso dos cosas: primero, ¿por qué estos negocios no vienen a la Argentina? y segundo, ¿Vuelvo al departamento o visito algo más? Sin rumbo fijo hacia adelante voy (gracias Iorio) y me encuentro con el Altes Museum (Museo Antiguo). Por cuestiones de tiempo o de lejanía no lo había visitado aun y, siendo esta tal vez la última oportunidad de conocerlo, no dudo en ingresar. Adentro se exponen numerosas estatuas y objetos de la antigua Grecia y de la también antigua Roma. Por algún extraño motivo a las esculturas de hombres siempre les falta una parte. ¿Hace falta que te diga cuál? Empiezo a creer que hay una mafia que se encarga de cercenar estatuas antiguas y luego vender esas partes en un mercado negro que las paga a buen precio. Otra razón tan lógica no existe.
Tras salir del museo pienso en escribir un guión sobre un cuidador y que de noche las estatuas exhibidas cobran vida. Se me ocurre a Ben Stiller como posible actor protagónico. Corro hacia mi hogar berlinés a comenzar con la escritura del guión. Descubro, no sin desazón, que ya se hicieron dos películas. Llegué tarde. Estuve a un paso de hacerme rico. No bajaré los brazos.

3 comentarios:

  1. Estimado Gabriel Sabino, debo decirle que como lector de su blog me tiene muy preocupado la mafia cercenadora de vergas de piedra, es un hecho que pocas personas se animan a denunciar por miedo a que en un futuro su propia estatua sea victima, yo por mi parte voy a resignarme a que solo fabriquen bustos de mi persona. Sin mas, agradezco la importante labor periodística que realiza denunciando aberraciones como esta.

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    1. Las estatuas son un fiel reflejo de la relidad... Muchas estatuas carecen de sus extremidades o "vergas", como dice el Lic. Juan, por el simple hecho de que las personas antes de presentarse desnudas ante el escultor y mostrar al mundo el tamaño diminuto de si miembro preferían cortárselo y de esta manera preservar su intimidad.

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  2. Diste mi nombre. Ahora vendrán por mí. Te agradezco.
    Saludos.
    Niñito.

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