martes, 24 de abril de 2012

El más allá

Pibe no te engrupas,
me decía el vecino
andate pa'l norte,
acá no hay camino
(Globalización-Los Piojos)

Andate para el norte, acá no hay camino. Y me propuse obedecer esa orden. Ir para el norte. Si alguna vez prestaste atención al nombre del blog verás que se llama "Crónicas de Germania y más allá". La etapa germánica quedó cerrada cuando, tras despedirme de mis entrañables amigos irlandeses, tomé el tren con rumbo al más allá. Siempre tuve curiosidad por conocer los países nórdicos, tan alejados de Buenos Aires, en distancia, en cultura, en economía y poder descubrir qué hay en ese más allá. Me puse por tanto mis ropas de antropólogo y, con Roy en la mochila, nos fuimos para Copenhague.
Cinco horas de tren fueron necesarias para llegar a la capital danesa, cuyo nombre me recuerda al ex dictador Kadhafi, porque lo encontré escrito de mil maneras distintas. El viaje en tren contó con la particularidad que en un momento el tren entró en la bodega de un ferry con el que cruzamos un río. Primer mundo en todo su esplendor. Me puse a pensar en el trayecto en barco que en Argentina eso no sería posible: los trenes los maneja el sindicato de la UTA (Unión Tranviaria Argentina) que seguramente entrará en conflicto con el gremio que nuclea a los empleados de barcos. Inviable.
Pese a estar cansado, tomé a mi compañero y nos fuimos a recorrer las calles danesas. Al ver la bandera flamenado me dije a mí mismo: "Gabito, estamos en Copenhague". El castillo de Rosenborg, por proximidad al hostel fue el primer punto a recorrer. Al estar cerrado lo pude disfrutar sólo de afuera. Decidí seguir a mi instinto y caminar dándole rienda suelta a mi libre albedrío. Me perdí. Tras veinte minutos observando el mapa me percate de que había caminado para el lado de la estación de trenes, es decir el punto de arribo. Ya orientado, pude conocer el centro de la ciudad y percatarme que, sin duda alguna, la aristocracia más conservadora y tradicionalista de Europa fundó esta ciudad. Para muestra las varias estatuas de personajes montados a caballo con espadas combatiendo vaya uno a saber a quién. Si el power metal no nació en Copenhaguen, debió haberlo hecho.
La otra temática de las estatuas danesas son los animales de fantasía. Monstruos salidos de alguna mente afiebrada y lisérgica que por algún motivo también adornan las calles y plazoletas de la ciudad. No, no estoy en otro continente u otro país. Esto es otro mundo. Y el otro mundo se paga. En el más allá, la casa de cambio saca provecho de los mortales que venimos del otro lado y se queda con un 13% de comisión en una simple transacción de euros por coronas danesas. No sabía que la usura era legal en Dinamarca. Terminada la larga caminata por la peatonal Strøget (sí, tenía que tener esa o con la barrita) que incluyó un recorrido por el Palacio de Cristianborg regresé al hostel para cenar. Ah no, cenar es algo que quedó en el pasado. El más allá no permite cenas.

3 comentarios:

  1. ¿Te acordás cuando citabas canciones de Pearl Jam?

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  2. Si la UTA nuclea a los trabajadores del tren, la Unión Ferroviaria de quién se ocupa? De los carniceros??? Jajajajaja!!! Te banco gabito, va con onda!PD:Sigo esperando y esta chica no se anima a nacer!!Abrazoooooo

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  3. Me siento un imbécil!!! El problema es que me equivoqué pensando en los del Subte que siempre le hacen el reclamo a la UTA. Claro, la UTA nueclea a los transportistas y la manejan los de la rama de colectivos y ahí venía el conflicto con los del subte que quieren su propio gremio. Ahora recuerdo todo. Perdón, Copenhague me nubló el cerebro.

    y sí, recuerdo cuando ponía Pearl Jam. Tal vez vuelva. Es cuestión de encontrar el momento propicio. Si Pearl Jam tiene alguna canción que hable de Gotheburgo avisame.

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